sábado, 27 de octubre de 2012

INMORTAL: Envejecimiento Intelectual


Quiere despertarse en la vieja casa de madera junto al lago cercano. Quiere tomar el desayuno con música de fondo para sentir que su sueño se ha cumplido. Quiere sentir la satisfacción interior de que sus palabras quedarán inmortalizadas en alguna memoria. Quiere sentir que tiene muchas hojas encuadernadas que pueden tomar vida en su imaginación. Quiere sentir que llega a su vejez de la forma más armoniosa. Quiere, desea, anhela. ¿Se lo merece? ¿Quién puede determinarlo? Ella quiere llorar.

Nunca tuvo acceso a los placeres bajos, pero destellaba su arte como si a cada momento fuera un orgasmo brutal. Cada paso lo daba con pasión admirable: su piel vibraba, su corazón latía, su pecho se inflaba y sus senos se alborotaban. Chopin, Paganini y Shumann eran sus compañeros fieles en el momento de su plenitud creativa. Sin darse cuenta siempre volvía a ellos, los revivía en sus obras más sublimes.

Su vestido blanco se entusiasma y juega con el viento que pasa libre entre los árboles de la vieja casa de madera, una vez más, cuando sale a caminar después de despertar, después de desayunar, en el momento en el que siente que la humanidad la está dejando sola.

sábado, 18 de agosto de 2012

Duda y Opi(i)acidad


¿Y si todo lo que aprendí hasta ahora no tiene sentido? ¿Y si le encontraba el sentido equivocado? ¿Y si quienes creía que ignoraban muchas cuestiones no las ignoran y yo en realidad soy la ignorante?
Dudo de mí, de mi saber, de mi entender. De mi capacidad opacada por el acierto ajeno reflejado en una escala de valores numéricos.
Era consciente de que no tendría la posibilidad de agarrarme del extremo alto victorioso porque sabía que no contaba con las herramientas suficientes, pero no quería que llegara el día en que se concretara la previsión.
¿Qué dirán quienes confiaban en mi entender si ahora ni yo confío en él? ¿Ya no me preguntarán nada? ¿A quién podría ayudar ahora? ¿Qué hago si no puedo ser capaz de prestar una colaboración intelectual? ¿Pero si ayudo y no ayudo, en verdad? Estas últimas...¡qué angustia!
Debo irme.

martes, 14 de agosto de 2012

Por favor, ¡PARADA!


La gota, el vidrio, la tierra en él;
La tristeza, la ausencia, la sensación de ambas;
El hastío, el amontonamiento, la rutina.

Afuera, adentro, encierros de cualquier manera;
El frío, el cuerpo, la inmovilidad luego.

¿Monotonía o novedad? ¿Qué puede ser novedad si los condicionamientos existentes giran en torno a una rudimentaria y tecnológica practicidad predecible?
¿Qué puede ser alternativo si todo está dentro del mismo sistema?
Entonces ¿solo hay paralelismos? ¿ Quién se robó las diferencias?
¿Por qué el tiempo tiene que estar marcado por agujas que señalan números y no por luces que señalan momentos del día?
El sistema.

Me tengo que bajar. 

miércoles, 20 de junio de 2012

Torpe, torpe y malvista


Qué locura, malvista locura el pensar que los artistas no deben recibir una paga por su esplendoroso quehacer. Qué locura, qué malvista locura no aceptar que estamos inmersos en una industria cultural. Qué locura, qué malvista y torpe locura no comprender que estamos inmersos en un sistema que nos obliga a tener que recibir una paga por todo lo que hacemos porque eso es justamente lo que lo sostiene, eso que genera la controversia en los espacios más nimios en este mundo. Mas no es este el peor y más torpe desquicio, porque es aún peor no imaginar que con las herramientas que tenemos y que podemos utilizar, el cambio más allá de lo material puede ser posible. Pensar más allá, salirse de las estructuras, dejar las convenciones de lado y la comercialidad diaria...


Qué locura pensar que los artistas, reales artistas no deben recibir más que las gracias. El día que esto suceda, será el día en que habremos desterrado este sistema desde adentro, pues la variedad de ideas y visiones las tenemos, pero muchos de los que ahora se valen de este capitalismo latente impiden que se lleven a cabo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Confianza

¿Por qué se piensa convencionalmente que las personas cuando se enamoran deben establecer un vínculo con un nombre socialmente establecido? Crean con este un lazo cuasi inquebrantable, aunque la tentación llame a lo contrario. ¿Por qué se cree convencionalmente que la gente cuando se ama debe sellar su amor cual contrato de trabajo? Si el trabajo por contrato indica cierta presión y hacer algo bajo presión es el quehacer más detestable que el ser humano es capaz de tolerar. ¿Por  qué seguir aceptando la prisión de querer conservar algo que la tentación puede quebrar? ¿Por qué nadie puede ver sinceramente que se puede amar sin firmar y que no se debe firmar para amar? La firma llama al pecado, desde una acepción catolicista. La religión llama a las tradiciones y las tradiciones a las costumbres y si nos guiamos por ellas no podríamos descubrir por nosotros mismos. Y si no podemos descubrir por nosotros mismos y aceptamos siempre las convecionalidades que se nos presentan en la vida no tendríamos escapatoria a la monopracticidad de seguir en la rueda del sistema que nos obliga a que nuestro fin supremo sea el de formar la institución familia. ¿Acaso no se dan cuenta de que la confianza puede existir con la mayor plenitud si no se le exige mucho más y solamente que sea ella misma?
 Aun así, siguiendo la línea de la elección de "las mayorías", el convencionalismo también nos obliga a no saber ver que la consciencia es  y tiene que ser lo más importante para que el sello, que inicialmente una o uno implantó, pueda tener un gran aval y luchar con las adversidades que simultáneamente aparecen en el camino que se ha elegido por no optar por la libertad de las relaciones.

jueves, 15 de marzo de 2012

Máquina, tiempo

¿Qué sería de la especie humana si no tuviera la utópica ilusión de la añorada máquina del tiempo? ¿ Qué sería de ella si no tuviera interiorizado en el pensamiento colectivo la idea de volver el tiempo atrás, la idea de viajar a través del tiempo en la forma contraria y más velozmente? ¿ Qué sería del lenguaje y la literatura sin el modo indicativo? El hubiera, el habría y el hubiese ya no serían tiempos verbales y las obras más sublimes jamás se comprenderían... ¿Qué sería de nuestros aprendizajes si pudiesemos remediar todo? ¿ A dónde se iría la frase "de los errores se aprende", si con la añorada máquina del tiempo los errores no existirían? ¿ Por qué esas cinco letras que forman "error" causan tanto temor, más que la misma palabra temor? No quiero maquina del tiempo, no quiero tener certezas. No quiero vivir en la burbuja del aburrimiento por saberlo todo y no tener, siquiera inventar, nada para investigar. No quiero ser un recipiente sin fondo de respuestas indiscutibles. No quiero que se valore aun menos a la duda. Ella, que debería causar entusiasmo, muchas veces produce, en el común de la gente, lo mismo que la palabra error. Que se valore a la duda íntegramente como la principal y verdadera fuente de conocimiento, es un gran deseo. Las distintas opiniones, aun las más radicales, son parte de la riqueza más grande que mantiene interesante al mundo. Contribuyen a hacer a un lado la monotonía de las convencionalidades. La duda más ilusa de todas nos traslada hacia la rama más alta de la copa de un inmenso árbol y nos hace situarnos en el cielo del conocimientos cuando creemos que encontramos la respuesta. Nuestra propia respuesta,esa que sí importa,esa que sí tiene valor.

jueves, 8 de marzo de 2012

Antagonía

¿Cómo se puede ser feliz sintiendo tanta presión? ¿O se aprende a ser felizmente presionado? ¿O quizás la presión, en envase de rutina, sea la forma acostumbrada de felicidad de algunos? ¿O quizás la presión no exista si hay felicidad y la felicidad no exista si hay presión? Alto: la presión y la felicidad no son compatibles. Ambas luchan por ganar una guerra en la que el agotamiento final de alguna de ellas dejará secuelas sobre el suelo en el que la batalla haya sido librada. Y ese castigado suelo tendrá que seguir cargando con alguna de ellas hasta que la vencida quiera volver a renacer, porque es una lucha constante e infinita y sus desencadenantes, inagotables. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón por la que se producen si afecta a todo lo que tiene a su alrededor? Acaso... ¿no puede ser una o la otra definitivamente? No, no son compatibles: la irreal es el deseo de los seres humanos de alcanzar la plenitud irremplazable por algún otro motivo en este mundo; la felicidad. La real, es la que hace que el ser humano, ese suelo en donde se libra la batalla, intente vencer los obstáculos; la presión. >>No quiso vivir en la realidad, preferió pensar que lo irreal existe y siempre intentó luchar por ello>>

Bandana Roja

Hay personas que se disgustan con tu liberalismo,
hay personas que se molestan por tu forma de percibir el mundo,
personas a las que no les gusta tu forma de vestir
y te separan de su 'normalidad'.

Hay personas que detestan tus relojes
porque no pueden controlarlos
escapan a sus tiempos,
¡No te pueden cooptar!

Esas personas pueden irse al diablo
y un poco más alla.
¡Pero vos no! No podrías, no.
Te estarías cuestionando
la existencia de su antítesis.